La investigación digital cruza fronteras con la Sociedad Ibero-Americana para Estudios del Siglo XVIII.

Recientemente fui a la reunión anual de la Sociedad Americana para Estudios del Siglo Diecicho (ASECS), que ocurrió en Williambsburg (Virginia) el 19 al 22 de marzo de 2014. Me encanta los congresos de ASECS, principalmente porque allí también se reunen mis colegas de la Sociedad Ibero-Americana para Estudios del Siglo Dieciocho (IASECS), un grupo de profesores en varias instituciones estadounidenses,  pequeño (de unos 30 miembros) pero muy activo. Somos dieciochistas especialistas en la literatura, la historia, el arte, y la música de España y Latinoamérica.  Organizamos 4 o 5 sesiones durante ASECS cada año, y durante los dós últimos años hemos organizado una mesa redonda internacional por medio de video-conferencia en la que hemos podido conversar con nuestros colegas en España y Latinoamérica sobre asuntos relacionados a las humanidades digitales. En esta entrada quiero resumir las dos sesiones (la de 2013 y de 2014) y luego dar algunas posibles direcciones futuras.

Organicé el primer panel en 2013 para la reunion de ASECS en Cleveland, con la idea de compartir algunas actividades y proyectos digitales ocurriendo en EEUU y España, y buscar nuevas maneras de colaboración, a pesar de la reciente crisis económica. El primer panel se tituló “Enriching Ibero-American Eighteenth-Century Studies in Times of Austerity.” Participaron Jesús Astigarraga (Universidad de Zaragoza) , Helena Establier Pérez (Universidad de Alicante), Kevin Sedeño (University of Kentucky), Karen Stolley (Emory University) and yo. Rebecca Haidt de Ohio State University dirigió la discusión. Mientras los participantes estadounidenses apuntaron unas cuestiones interesantes para nuestro campo del siglo XVIII, (aquí tenéis mi contribución), fueron nuestros colegas internacionales los que veradaderamente dieron vida a la conversación. Jesús habló de su participación en un proyecto digital internacional, coordinado por la European University Institute y la Universidad de Paris-8, que va a ser un diccionario internacional de traductores del siglo dieciocho. Helena editó el portal sobre la dramaturga dieciochesca María Rosa Gálvez en la Biblioteca Cervantes Virtual. Kevin, un estudiante colombiano en el programa doctoral de Kentucky, habló de los recursos digitales en la Biblioteca Nacional de Colombia. Creo que parte del éxito de la sesión fue que pudimos hablar con distintas voces que probablemente nunca podrían participar en persona de otra manera, por cuestiones económicas. Pero además, fue bonito conocer a nuestros colegas internacionales en sus oficinas, o incluso en sus casas— lo cual creó un ambiente más amigable y relajado.

Este espíritu de amistad y cooperación contiuó el segundo año con el panel “Estado de la cuestión: el mundo digital y la enseñanza en un clima de escacez financier, “ esta vez organizada y dirigida por Renee Gutiérrez de Longwood University. Nos enfocamos más en Latinoamérica este año, con la participación de José Antonio Amaya y Camilo Andrés Páez Jaramillo (más el resto de su equipo investigador) de la Biblioteca Nacional de Colombia, y de Janeth Vargas Castillo de la Biblioteca Nacional del Perú. También invitamos a Laura Mandell, de Texas A & M University—profesora de literature inglesa, directora de la Intiative for Digital Humanities, Media and Culture de su universidad y directora de Eighteenth-Century Connect, un portal de investigación digital sobre el siglo XVIII. Puesto que Laura no hablaba español, ni tampoco los participante en Colombia y Perú hablaban inglés, Renee consiguió a dos alumnos graduados del programa de interpretación de Wake Forest University para proveer traducción simultánea. ¡Fue otra sesión fabulosa! Los colegas José Antonio y Camilo Andrés de Colombia hablaron de un archivo digital de la coleccion de José Celestino Mutis a punto de publicarse. Janeth nos demostró los recursos en la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Nacional de Perú, mientras que Laura nos mostró el proyecto de Texas A&M, The Cervantes Project, un temprano proyecto de humanidades digitales que estableció en parte la dirección para futuros proyectos semejantes, pero que también ha sufrido de unos cambios en la tecnología con los años. Laura usó este ejemplo para animarnos a usar TEI (Text Encoding Initiative) en nuestras ediciones digitales para evitar tales consecuencias.

El éxito de los dos paneles ha sido tanto que queremos seguir con ellos en futuros congresos. En 2015 la reunion de ASECS será en Los Angeles. Queremos organizar otra sesión “a lo digital”, pero esta vez dejando atrás las ideas de “austeridad” o “escasez” para, en cambio, abrazar toda la riqueza del medio digital. Voy a estar en el Segundo Encuentro Humanistas Digitales en México este mayo, presentando un poster sobre un pequeño proyecto digital mío. Espero conocer a otros dieciochistas en la reunión y explorer la posibilidad de nuevas colaboraciones con nuestro pequeño pero muy entusiasta grupo de IASECS.

Pelucas 1

Las famosas pelucas de IASECS

Pelucas 2

Así vamos a las reuniones oficiales de IASECS– pelucas decoradas según el lugar del congreso.

 

La suerte de los irlandeses

kiss_me_im_irishEl Día de San Patricio llega pronto, y aunque se suele decir que es un día en que todo el mundo es irlandés, típicamente no se asocia a los irlandeses con España. Sin embargo, hay una fuerte conexión entre Irlanda y España a lo largo de sus historias paralelas, comenzando son sus orígenes celtas comunes, y siguiendo hasta el presente. En esta entrada voy a explorar un poco esta historia compartida, en preparación para un trabajo más largo que estoy preparando sobre las mujeres hispano-irlandesas en la época ilustrada de España.

España e Irlanda comparten las mismas raíces en la cultura celta. Los celtas poblaron el norte de España (Galicia, Asturias, hasta partes de País Basco) antes de la llegada de los romanos alrededor del siglo VI antes de Cristo (“Celtiberians”).p2_castro_santa_tecla_a_guarda_t3600170.jpg_369272544 Hoy vemos el legado de su cultura no solo en sus abandonados “castros”, sino en algunas tradiciones todavía muy vivas como la música de estas regiones (en la que figura prominentemente la “gaita”, un tipo de bagpipe)
270px-Gaiteiros_em_romaria_galega
 y en algunas tradiciones 220px-Harrijasotzailecuriosas como el levantamiento de piedras en el País Vasco (una tradición que también sigue vivo en los varios “highland games” celebradas en Estados Unidos).  El interés actual en temas celtas e irlandeses en España se observa, claro, en el internet. Haciendo una búsqueda google encontré esto sitios interesantes—Celitibera.net sobre la cultura celta; y Hispano-irish.es, sobre las conexiones históricas y modernas entre Irlanda y el mundo hispano (inclusive los lazos irlandeses con Latinoamérica).

Pero fue en el siglo XVII, tras la pérdida del rey católico Jacobo Estuardo, cuando los irlandeses comenzaron a emigrar a España, algunos huyendo la persecución religiosa, pero también buscando la prosperidad económica (Bolufer). Los irlandeses llegaron a España durante el próximo siglo, estableciéndose en ciudades porteñas—Gijón en el norte, Cádiz y Málaga en el sur—donde desarrollaron su economía mercantil, y en la capital de Madrid, donde se juntaron con el ejército español y hasta ocuparon puestos oficiales en la corte borbónica (Villar). Encontraron en su nuevo país una cultura católica que los aceptaba, y que les ofrecía unas oportunidades económicas enormes. Algunos de los nombres más influyentes del siglo XVIII son los de Ward, Trenor, Joyes y Blake, Hore, Ley, Fleming, O’Donnell, y O’Donojú.  Yo estoy actualmente investigando el impacto de algunas escritoras hispano-irlandesas: las poetas María Gertrudis Hore y Margarita Hickey, la escritora Inés Joyes y Blake, y la intelectual (y escritora) Frasquita Larrea y Aherán. Todas ellas—de familias adineradas e influyentes, pero no aristocráticas–formaron parte de un pequeño pero creciente grupo de escritoras que establecieron la dirección del feminismo en España.  Os dejo con un poema de María Gertudis Hore, mujer casada que renunció su matrimonio misteriosamente (y hay mucha especulación sobre lo que provocó este acto) y se hizo monja. Este poema, “La ensalada” es una bonita celebración de la amistad femenina:

Anacreóntica “La ensalada”

María Gertrudis Hore

Diario de Madrid  21 mayo 1795: 577-8.

            De riñas y cuestiones

ardiendo está la Aldea,

todas hablan a un tiempo,

y no hay quién las comprenda.

            Unas zagalas gritan

por sus propias querellas,

y otras enardecidas

disputan las ajenas.

            Al mayoral aturden,

los Zagales se aterran,

y yo a mi hogar me acojo

huyendo la refriega.

            Niña, de la cabaña

cierra pronto la puerta,

y porque no la empujen

arrímala una piedra.

            Y en tanto que ellas rabian

traeme tu, Filena,

con agua serenada

la talla portuguesa.

            Tiende ese mantelillo,

que de limpio blanquea,

aquí en la tierra y luego

de rosquillas lo llena.

            Pon también la ensalada

aliñada y compuesta,

con la blanca cebolla

y la borraja fresca.

            El rubí del tomate

y la esmeralda bella,

del pimentillo dulce

y hojitas de pimienta.

            Del ámbar del pepino

que nada escasa venga,

y el orégano ostente

fragante competencia.

            Parte ese verde globo,

su corazón nos muestra

muy rojo y matizado

con las pepitas negras.

            Ea vamos, muchachas,

arrimaos apriesa,

que se pasa la tarde

que la noche se acerca.

            Y mientras que las otras

necedades alternan,

comamos y bebamos

en paz nuestra merienda.

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Bibliografía

Bolufer Peruga, Monica. Trénor: La Exposición de una gran familia burguesa. Centro Cultural La Nau, Universitat de València, 2009, págs. 165-198.

“Celtiberians” Wikipedia. Consultado 27 febrero, 2014.

Lewis, Elizabeth Franklin. Enlightenment Politics and Catholic Charity in Spain: Bernardo Ward’s Obra pia (1750) and Proyecto económico (1762).” 1650-1850: Ideas, Aesthetics and Inquiry in the Early Modern Era. Vol 19 (2012): 295-312

—. Women Writers of the Spanish Enlightenment: The Pursuit of Happiness. Aldershot, Hants, England and Burlington, Vt.: Ashgate Publishers, 2004.

Morand, Frédérique. Una poetisa en busca de libertad:Maria Gertrudis Hore y Ley. Cádiz: Diputación de Cádiz, 2007.

Villar García,  María Begoña. La emigración irlandesa en el siglo XVIII, (Málaga: Universidad de Málaga, 2000).

 

Por el amor de la patria

AmericaEl otro día vi una pegatina en el parachoques de un coche “America Love It or Leave It”—un lema que se oía mucho durante la guerra en Vietnam en los años 70, pero que ya no es tan común. La pegatina me hizo pensar en una amiga mía. Es la persona más patriótica que conozco. Ama este país con todo su ser, lo defiende ardientemente contra cualquier crítica, y jamás querría dejarlo.  Pero  mi amiga no es estadounidense. No es ciudadana, ni siquiera una residente permanente, ni tampoco “ilegal”, sino que está viviendo bajo lo que se denomina un “estado aplazado” (deferred status), lo cual significa que vive en un constante estado de inseguridad, teniendo que solicitar cada dos años otro aplazamiento.  Para mi, el caso mi amiga es representativo de los problemas con nuestras leyes de inmigración, y también apunta unos problemas que sufren muchos de los pobres en nuestro país, sean inmigrantes o no.

Hace unos diez años mi amiga vino a Estados Unidos con su marido, y 3 hijas pequeñas de su país natal de Uruguay. En Uruguay no vivían bien, y para ellos vivir en los Estados Unidos les daba la oportunidad de hacer una vida mejor para su familia. Llegaron bajo un visado de turista y nunca volvieron. Su esposo trabajaba en una casa para ancianos como enfermero, y ella se quedaba en casa con las niñas. Un cuarto hijo nació aquí poco después. Yo la conocí por primera vez en la escuela de nuestras hijas mayores. La educación para mi amiga siempre ha sido uno de sus valores más altos, y ha querido que sus hijos logren algo mejor que ella pudo. Todo iba bien hasta hace 5 años cuando su marido se enfermó de cáncer. Claro que no tenían seguros médicos, y cuando descubrieron su leucemia, la enfermedad ya era muy avanzada. Mi amiga intentó ingresar a su marido en unas pruebas científicas para recibir tratamiento gratis, pero después de meses de lucha, se murió trágicamente. Mi amiga ahora tenía que criar a 4 hijos sola, buscar trabajo para sostenerlos, y preocuparse por su estado legal. Consiguió trabajo (trabajos mejor dicho) con las escuelas públicas como traductora, trabajadora en la cafetería, y monitora en los autobuses para los alumnos. Con la ayuda de sus amigos en la comunidad, logró su “estado aplazado” del INS, lo cual significaba que no tendrían que dividir la familia, ni tampoco que sus hijas, que no recordaban Uruguay ni tampoco hablaban español, tendrían que dejar el único hogar que conocían. Pero el precio de esta “seguridad” (muy incierta), era que cada dos años tenían que pagar miles de dólares en tarifas a la oficina de Inmigración y lo peor era que mi amiga no podía trabajar (o mejor dicho no podía ganar dinero de su trabajo, porque siguió trabajando sin pago) durante el período que esperaba su respuesta. Si no fuera por el Salvation Army, muchos buenos amigos, el almacén de comida de nuestra iglesia (a la que asiste también mi amiga), y la testaruda determinación y eterno optimismo de mi amiga, no sé qué les habría pasado.

Hace un poco más de 2 años mi amiga  empezó a salir con un hombre americano que conoció por un amigo mutuo. Este señor tenía un hijo pequeño (de 2 años) y se mostraba muy cariñoso y sensible con mi amiga y sus hijos.  Les parecía a los dos que juntos podrían confrontar mejor sus desafíos económicos, familiares y legales. Se casaron pronto (demasiado pronto, creo yo)  pero no fue como mi amiga imaginaba.  Este señor le ocultaba varios problemas de mi amiga (¿no es esto siempre el caso?), incluyendo su adicción a Vicodin.   Unos meses después de casarse fue arrestado por posesión de esta droga sin  receta médica válida. No fue su primera infracción, así que tuvo que pasar 3 meses en la cárcel.  Su tiempo lejos de la familia fue difícil para él, para su joven hijo, y para mi amiga y sus propios hijos.  Después de salir, el esposo estuvo sin trabajo por otros 6 meses, y tuvo que superar su adicción como parte de su “parole” y para su propio bien. Durante todo esto, la segunda hija adolescente de mi amiga intentó suicidarse dos veces, y tuvo que pasar un mes en el manicomio estatal en Staunton.  La hija mayor dejó la casa justo antes de graduarse de la escuela secundaria para vivir con su mentor de high school y escaparse (mi interpretación) de la pobreza y el drama de su casa. Pero por fin parecía que las cosas se arreglaban. El nuevo esposo encontró trabajo y estaba contribuyendo otra vez positivamente a  la vida de la familia. Planeaban entregar los papeles para la residencia permanente para mi amiga y sus hijas (el hijo es ciudadano ya).  Pero no. El esposo fue acusado de otro crimen, esta vez de fraude al gobierno por mentir sobre sus ingresos verdaderos para poder recibir cupones para alimentos. Esto ocurrió justo antes de conocer a mi amiga, y cuando todavía padecía de su adicción. Aunque no es justo lo que hizo, me parece aun más injusto ponerlo de nuevo en la cárcel, hacerle perder su trabajo, tal vez perder el progreso que ha hecho con su adicción, destrozar la vida de su hijo biológico, y las vidas de mi amiga y sus hijos. No obstante, mi amiga es muy fuerte y dura, y no se rinde fácilmente. Admiro su persistencia, su fe, su optimismo. Pero me cuesta entender a veces como puede seguir amando tanto este país, que no la ha amado mucho a ella.

Haciendo “humanidades digitales” con mis alumnos

Ésta es la historia de mi trabajo con mis alumnos en un proyecto digital, y lo que he aprendido de mi experiencia. Claro que trabajar con alumnos apenas comenzando en su desarrollo intelectual y todavía formándose en cuanto a sus habilidades de investigación y de comunicación, tiene sus desafíos. Pero también hay muchos beneficios no solo para ellos, sino también para mí.

Alumnos-investigadores

Desde la primavera de 2011 he llevado a cabo un proyecto de investigación con tres grupos de alumnos sub-graduados de la Universidad de Mary Washington, una institución pública de artes liberales en el estado de Virginia (Estados Unidos).  Los miembros de mis tres “equipos de investigación” eran jóvenes en sus primeros dos años de estudios universitarios, todos (con una excepción) especializados en lengua y literatura españolas y todos con un nivel lingüístico en el español de intermedio (pero aproximándose al nivel avanzado). Sus profesores los habían identificado como talentosos y trabajadores.  Mi universidad ha tenido desde hace algunos años un curso designado para “undergraduate research” con la idea de involucrar a los alumnos en los proyectos de investigación de un profesor. Yo quise incluirlos en mi trabajo sobre la caridad y las mujeres, eventualmente creando con ellos una exhibición digital sobre el tema, construida a base de la plataforma WordPress.  La exhibición, que estrenaremos para mayo de 2014, traza la evolución de la caridad femenina en España, ejemplificada en textos facsímiles, imágenes, video, y dos bases de datos compilados por los alumnos.

 

El proyecto

La colección digital presenta textos e imágenes de autores y artistas tales como Gaspar Melchor de Jovellanos, Francisco Goya, María Rosa Gálvez y María Cepeda de la época ilustrada; Concepción Arenal y su revista La Voz de la Caridad, y la publicación La Ilustración Española Americana del siglo XIX;  y de las primeras décadas del siglo XX la republicana Victoria Kent, la publicación de la Asociación Nacional de las Mujeres Españolas Mundo femenino, y las publicaciones de la Sección Femenina de la Falange Y  y Medina. Todos, tanto los progresistas como los reaccionarios, evocan la caridad femenina en busca de roles sociales y políticos activos para la mujer, los cuales servían para avanzar su visión de una España mejor.  Enlaces al catálogo de una exhibición no-digital Cien años en femenino (2012), y a un documental de RTVE Paisajes de la Historia (2006) sobre la Sección Femenina, proveen una perspectiva moderna.

El trabajo técnico

Tenemos textos digitalizados coleccionados de Google Books e insertados en nuestro sitio, al igual que textos que escaneamos y subimos a Google Docs para poder insertar en WordPress también. Las imágenes que usamos vienen de varias colecciones digitales públicas, y conseguir los permisos necesarios para estos objetos ha sido uno de nuestros retos principales. Las bases de datos sobre dos revistas—La Voz de la Caridad y Medina—son creaciones originales de los alumnos. Ninguna de las publicaciones está digitalizada, ni existen índices de los contenidos, así que nuestras colecciones (interrogables por autor, género, etiquetas, palabras claves, y fecha de publicación) proveen acceso a información detallada sobre los contenidos de estas dos revistas importantes. Tanto para los objetos digitales como para las bases de datos, hemos identificado metadatos adoptados de Dublin Core. Todos los elementos de la exhibición van acompañados de breves ensayos introductorios escritos por los alumnos, explicando el contexto histórico y su importancia al tema de la caridad.

 

Algunos problemas

Tuvimos que confrontar varias dificultades en nuestro trabajo. Algunos problemas tenían que ver con la falta de experiencia de los alumnos. Necesitaban instrucción en todo: no sabían mucho sobre las épocas y los autores/artistas estudiados, no conocían los recursos bibliográficos, ni tampoco estaban familiares con el uso de WordPress. Hubo problemas técnicos con la colección de la información, la creación de las bases de datos y su presentación en WordPress.  El tercer problema fue que los alumnos jóvenes de este nivel no se quedan mucho tiempo, y tuvimos que volver a empezar con un nuevo grupo cada dos semestres. Sin embargo, para todos estos desafíos, hubo soluciones. Usé el mismo proyecto y sitio web para instruir a los alumnos. Les asigné temas para investigar, textos que leer, y bibliografía que buscar con el propósito de crear un informe al estilo enciclopédico para nuestro sitio. Estos informes escribieron como entradas—blog posts—en WordPress, así aprendiendo a usar esta plataforma. Mientras íbamos creando más y más contenido, había cada vez más contenido para instruir a nuevos grupos de alumnos. La solución a los problemas con la compilación de las bases de datos, y luego con su despliegue en WordPress, fue un proceso de aprendizaje para todos—de “ensayo y error”–que hicimos como grupo con la guía de nuestra oficina de tecnología, DTLT. La inestabilidad del trabajo con alumnos jóvenes desafortunadamente no tiene solución, y requiere la selección de proyectos bien definidos y tareas fijas, en las que razonablemente pueden participar durante el corto tiempo que tienen.

 

Muchos beneficios

A pesar de estas dificultades, trabajar con mis alumnos en este proyecto me ha apuntado una nueva dimensión a mi trabajo. Me sorprendió que estudiantes tan jóvenes pudieran no solo entender el contenido del proyecto (que incluía unos textos y contextos viejos y desconocidos para ellos), sino que tuvieran la capacidad de contribuir positivamente a mi trabajo. Sin ellos, habría sido imposible coleccionar toda la información que tenemos en el sitio, especialmente en las bases de datos. Sus opiniones sobre el contenido y diseño del sitio eras muy valiosas, muchas veces precisamente porque no sabían mucho sobre el tema. Por ejemplo, me di cuenta en un momento que no había contextualizado la información sobre la Sección Femenina de la Falange bien, cuando algunos alumnos las llamaban “feministas,” lo cual me hizo pensar en la relación que tiene este grupo con el feminismo, y me apuntó donde necesito aclarar la información que presentamos en el sitio. Más que nada, interactuar con mis alumnos de esta manera más “íntima”—como guía, sí, pero también como otro compañero que trabaja con ellos, no solo que les hace trabajar—ha sido muy alentador.

Women and Charity

 

Un dominio propio

Todos tenemos una identidad digital, lo queramos o no. Las revelaciones escandalosas recientes de Edward Snowden nos confirmaron que desde nuestras comunicaciones diarias, hasta nuestras transacciones financieras, nosotros y nuestros metadatos son todos identificables, y que muchas entidades—desde las agencias gubernamentales como la NSA, las compañías privadas como Facebook o Google, y “hackers” de todo el mundo—están coleccionando toneladas de información sobre nosotros. Pero no tiene que ser una organización sofisticada que nos descubra información confidencial (o por lo menos vergonzosa).  Un ex novio, un futuro empleador, o incluso tu madre pueden encontrar mucha información tuya, haciendo una simple búsqueda Google.  Si no lo has hecho antes, debes buscar tu nombre en Google. Lo que salga representa tu identidad digital para el mundo.

Por eso, la Division of Teaching and Learning Technologies (DTLT) de la Universidad de Mary ha creado el programa “Domain of One’s Own” (Un Dominio Propio). Bajo este programa los alumnos y profesores de la universidad pueden conseguir (gratis) un dominio web donde puedan desarrollar su presencia electrónica y comenzar a controlar su identidad en la red. El “programa piloto” comenzó en 2013, con un grupo pequeño de estudiantes y profesores, y se ha extendido este año a todos los alumnos en su primer año de estudios y a más profesores, con la intención de seguir extendiendo acceso al programa a todos los miembros de la universidad.  Los dominios han sido sitios de exploración personal o creativa, lugares donde se puede mantener un portafolio de su trabajo y su curriculum actualizado, y espacios que les ayudan a los participantes a tener una presencia profesional y positiva en la red electrónica mundial. Un alumno que ha participado en el programa piloto ha hablado de la importancia de tener su propio sitio web para la formación de su identidad digital: “One of the most important things I have done is creating my own website, my own space where I can form a digital identity by putting whatever I want in it, whenever I want, and however I want.”

Mary Washington no es la única ni la primera universidad que les está proveyendo este servicio a sus estudiantes, ni tampoco es “A Domain of One’s Own” su primer intento a animar a los miembros de la comunidad universitaria a crear su propio contenido electrónico. Hace más de 5 años comenzaron el programa de UMWblogs que les ofrece a los profesores y alumnos la posibilidad de crear una gran variedad de proyectos a base de la plataforma abierta WordPress. Sin embargo, el programa de Mary Washington ha sido reconocido por innovador y ambicioso (Chronicle of Higher Education, Wired). Tener “un dominio propio” (nombre que su creador, Jim Groom, seleccionó en homenaje a Virginia Woolf y su libro A Room of One’s Own), es un paso más hacia una conciencia de ser participante no solo en las actividades dentro de la universidad, sino de verse como parte de algo más grande.  Este proceso comienza con la selección de un nombre para el dominio, la cual les hace considerar, para algunos por la primera vez, lo que quieren que sea su identidad para el mundo de la web.

Esto es lo que hice yo hace un año con un grupo de mis colegas en la primera iniciativa del profesorado.  Nos reuníamos durante 6 semanas para conversar sobre estos asuntos, usando el libro de Martin Weller, The Digital Scholar, como punto de partida. A la misma vez aprendimos a crear y desarrollar nuestro nuevo dominio.  Para mí es un proceso que todavía sigue, pero creo que me ha ayudado a ver mi identidad electrónica como… mía. Ya no es algo temeroso o fuera de mi control. Mi identidad es mía, pero la tengo que cultivar—tal vez un poco como el jardín de Toledo (España) que escogí para la portada del sitio principal de mi dominio: elizabethfranklinlewis.net.

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¿La importancia de los exámenes?

Mi hijo de nueve años volvió de la escuela 2 veces durante la última semana destrozado. Es la época de exámenes (9 weeks testing), y el pobre, acostumbrado siempre a sacar notas muy altas, había sacado dos “B”s. Era inconsolable, aunque le aseguramos que lo amamos mucho, y si había hecho su mejor esfuerzo en el examen, estábamos satisfechos y siempre orgullosos de él. Desafortunadamente ésta es una lección que todos tenemos que aprender algún día—que no siempre vamos a tener éxito en la vida, incluso si hacemos un gran esfuerzo.  Esto acepto, aunque sea difícil ver a mi hijo sufrir. Sin embargo, también sé que la presión que sienten nuestros hijos por hacer bien en los exámenes—una presión que vienen de los administradores y los maestros mismos que a su vez también sienten presión de arriba, y de los padres—es inapropiada y creo que la lección que realmente aprenden nuestros niños no es la que queremos enseñarles.  Para ellos, parece que lo importante no es lo que han aprendido y cómo lo pueden aplicar a otras situaciones, sino lo importante es la nota que sacan en un examen calificado automáticamente que nunca les explica el por qué de su calificación.

La verdad es que me molesta mucho el énfasis que tenemos hoy, a cada nivel educativo, en la importancia de los exámenes, especialmente de los exámenes estandarizados como los SOL de Virginia, o el muy controversial “Common Core” que se está proponiendo en muchos estados, apoyado por nuestro Secretario de Educación Arnie Duncan.  Una crítica muy astuta de este empuje hacia más y más exámenes es Diane Ravitch. Ravitch ha apuntado las injusticias de los exámenes (y del movimiento de Charter Schools en muchos estados) y ha declarado que el problema más grave que confrontan nuestros alumnos en los EEUU es la pobreza.  Según Ravitch, hasta que solucionemos esto (y hay más niños viviendo en pobreza que cualquier otro grupo demográfico en nuestro país), no vamos a poder solucionar los problemas en la educación pública.  En los recientes exámenes de Common Core en el estado de Nueva York, solo 30% de los alumnos aprobaron, pero para los alumnos de ESL, solo 3% aprobaron, y para los alumnos con discapacidades, solo 5% de ellos aprobaron. Ravitch, en un ensayo que escribió para CNN ha dicho “American students take more tests than students in any other nation. Our dependence on standardized testing has become excessive.” Estoy muy de acuerdo con esto y mucho de lo que dice Ravitch y otros. Pero hay otras razones por las que rechazo nuestra obsesión con los exámenes. Además de mi ya mencionada experiencia como madre, mi experiencia como profesora al nivel universitario ha influido mucho mis opiniones.

Tener estándares es importante para asegurar que todos los alumnos tengan acceso a la misma información y que todos lleguen a cierto nivel, pero como declara Ravitch, los estándares no pueden solucionar todos los problemas de la educación. En mis propias clases, los exámenes que doy sí siguen ciertos estándares (objetivos) establecidos por el profesorado. También evalúan ciertas destrezas importantes identificadas por las organizaciones profesionales a las que pertenezco. Pero los exámenes que compongo yo siguen estándares sin ser estandarizados. A diferencia de los maestros de las escuelas K-12, yo tengo control sobre los exámenes que doy. Uso los exámenes como una de varias maneras de evaluar lo que ha aprendido el alumno. Siempre les digo a mis alumnos que los exámenes son importantes para mí, pero también son importantes otras maneras de demostrar su conocimiento, como por ejemplo los ensayos, las presentaciones, y en la misma participación diaria en las discusiones en clase. Además, veo los exámenes como otra oportunidad de aprender para el alumno, parte de un proceso de aprender que durará mucho más que un semestre.

Aunque no voy a poder quitarle a mi hijo la presión que siente completamente, espero que en nuestro intento como sociedad de mejorar oportunidades para nuestros alumnos, no frustremos a ellos tanto que se rinden y pierdan su deseo de realmente aprender.

 

El mejor regalo

He recibido varios regalos muy apreciados en mi vida—regalos de personas queridas que me recuerdan de ellas cada vez que los veo, o regalos que me recuerdan de una celebración especial. Pero hay uno que es singular en mis memorias, tanto que lo tengo colgado en la entrada de mi casa para que cada vez que lo observo (lo cual ocurre múltiples veces cada día), experimente de nuevo la misma sensación de asombro, inmensa felicidad, y amor que sentí el día que lo recibí.

No recuerdo todos los detalles del día, en parte porque no sabía que iba a querer recordarlos después. Éramos recién casados. El día anterior habíamos pasado por el pequeño pueblo de Ruckersville, Viriginia en el camino de Charlottesville (donde acababa de terminar mis estudios graduados y donde nos habíamos casado un año y medio antes) a nuestra casa en Alexandria.  Ruckersville no es mucho, y era mucho menos hace 20 años. Tenía una gasolinera, un restaurante “Subway”, un concesionario de coches usados, y dos tiendas de antigüedades.  Había una de ellas que siempre nos gustaba visitar: The Greenhouse Shops.  Allí Habíamos comprado antes varias cosas: un escritorio de roble, la vasija para nuestra boda, uno que otro libro. Ese día me había fijado mucho en un cuadro. Lo había visto hace un año y me sorprendió mucho que no lo hubieran vendido. Me encantaba de verdad, pero me parecía un poco caro, y además no llevaba firma ni había datos sobre su origen. No obstante, el cuadro me cautivaba cada vez que lo observaba.

De tamaño no era impresionante, aproximadamente 11 pulgadas por 14, y el marco—cuidadosamente tallado en madera y teñido de bronce—formaba por lo menos 3 pulgadas de esto. La escena también era sencilla: un paisaje bucólico con un pastor y su rebaño de ovejas, un perro labrador a su lado, una arboleda detrás. Los colores eran ricos—verde, oro, marón—todos enriquecidos por el resplandor de la luz del alba que iluminaba la escena por detrás. Me fascinaban las ovejas, y la manera en que estaban pintadas. Su lana les circundaba los cuerpos exagerados en líneas perfectas de rollos blandos, dando un sentido de movimiento.  Pero más que nada, tenía ese “no sé qué.” Me cautivó, no sé explicarlo.

Salimos ese día de la tienda sin comprar nada y volvimos a Alexandria. El día siguiente era el Día de San Valentín. Mi marido se excusó por la tarde, sin decirme adónde iba. Suponía que iba a comprarme unas flores o chocolates, pero cuando no volvió en varias horas, empecé a preocuparme un poco. No teníamos teléfono móvil entonces, así que lo único que me quedaba era esperar. Por fin llegó, y con un pequeño paquete en la mano: ¡Había manejado 4 horas de ida y vuelta para mi cuadro! Era el regalo más espontaneo, más generoso, más romántico que he recibido en mi vida.

Cuadro

Desde entonces he intentado, aunque no con mucho esfuerzo ni éxito, identificar mi cuadro. No tiene firma, ni otros indicios de su origen. Una amiga me dijo una vez que parecía mucho los cuadros de la Hudson School, lo cual me parece posible, aunque no puedo probarlo.  Sin embargo, no importa. Mi cuadro es especial no solo por su escena bucólica tan bonita, sino por el amor que representa ahora para mí.

Escritura avanzada a lo digital: New beginnings

Tomorrow is my first meeting for Spanish 413: Escritura Avanzada. I’ve taught this course probably 15 times here at Mary Washington and I’ve developed quite a love-hate relationship with it. It is so difficult to help students become really good writers, in any language. Add to this the fact that very few of them are actually writing in their native language–even the heritage speakers of Spanish are more comfortable writing in English than Spanish–and you can imagine how difficult a task this is. Several years back I started having students develop their projects on a blog, the theory being that if they were writing for an audience larger than just their professor and a couple of their peers, then they’d take better care with what and how they wrote. But my thinking has really evolved to see learning to write “a lo digital” as an important skill for my students to develop and that connecting them to the digital world in Spanish was far more useful to them than another 15 page term paper in which they use the subjunctive flawlessly.

Now in Spanish 413, we spend the first half of the semester learning about different kinds or writing, reviewing some of the finer points of grammar and Spanish lexicon, and putting these into practice through weekly blog posts. The second half of the semester we spend developing a digital project in which students explore any topic of interest in a blog of their own design. Here is my course description from the syllabus:

Español 413 es un curso de escritura avanzada para los que han completado Español 317 y 318 o su equivalente.   Mi meta para la clase este semestre es mejorar la manera de escribir de cada individuo de la clase, animándole a aumentar la sofisticación de su estilo, emplear una variedad de estructuras gramaticales correctamente, y buscar un léxico más profundo y especializado.  Sin embargo, también quiero apoyarles en sus metas individuales, sean personales o profesionales, y por lo tanto cada alumno/a tendrá la oportunidad de desarrollar su escritura en un proyecto escrito sobre un tema de interés.  Para poder realizar estas metas individuales, tenemos que repasar como clase los puntos más difíciles de la gramática, el léxico, la puntuación y las técnicas de la buena escritura.  Pondremos en acción nuestro estudio del idioma en la composición de un proyecto digital individual  donde se espera que el/la estudiante experimente con lo que estamos estudiando y que explore creativamente y profundamente un tema de elección personal.

Los objetivos del curso incluyen:

  • Desarrollo de destrezas de la comunicación escrita en español al nivel avanzado
  • Exploración de los métodos de planificación, composición  y revisión de un proyecto escrito grande como un proceso creativo
  • uso correcto y sofisticado de construcciones gramaticales y de un vocabulario variado y especializado
  • desarrollo de destrezas en el diseño y construcción de un proyecto digital que se aproveche de las capacidades del  medio electrónico.
  • conocimiento de herramientas y recursos digitales para investigar y analizar información, y para facilitar la expresión creativa y la evaluación crítica
  • conocimiento de los temas históricos, sociales, filosóficos, éticos y culturales asociados con la tecnología, especialmente en el contexto español y latinoamericano

It’s a pretty tall order, and not every student gets there. But I can say that every student who puts in the effort moves his/her writing towards these goals–notice I say “desarrollo” and “conocimiento” not “maestría.” My students are on a lifelong journey with their love of the Spanish language and the cultures that go along with it–their four years with us merely an early stage on this viaje de la vida. Long after the final project for 413 is turned in and graded, I hope they will all continue improving, learning new vocabulary, experimenting, and mostly finding joy in expressing themselves in Spanish, as I have and still do. During this coming semester, as they have blog essays due, I will blog alongside them, ¡en español, claro!

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Is this the “future of the book”?

This blog post is about a particularly alarming situation in my university’s library, my reaction to it, some musings about what it might mean for my institution and others like it, and also what it might mean for us as educators and readers. I am not intending in this blog to disparage anyone, most especially the librarians at my university, whom I’ve experienced as always supportive of my work as a researcher and educator. Mostly I hope to spark some conversation among faculty and librarians—at UMW and elsewhere–about what this means for us, and our students. I begin with a picture, probably worth the roughly thousand words of this post, but also, in this case, worth a thousand books…

library 1This picture is representative of the hundreds of books flagged (with the little white and purple slips of paper) for removal from my university’s library. These books were chosen for the most part because they had not been checked out of the library in over 15 years. These are the PQ shelves corresponding  literary works in Spanish, and works of literary history and criticism about them. In this picture, the tail end of a long row of books in Spanish, I estimate about 250-300 books are tagged. And these are just a sample. There are many more flagged, more in peninsular Spanish than in Latin American. All of the books in Portuguese are tagged. Most of the books in Italian. I didn’t even get to the books in French and German, although I know my colleagues in those languages have been through the collection and were stunned at the number tagged, as I was. Most of these books are classics in the field: some are canonical works by important authors and thinkers, others are important historical literary histories or seminal studies in their field.

Galdos’ Episodios nacionales

Galdos’ Episodios nacionales

Early 20th-Century Philosopher Ortega y Gasset

Early 20th-Century Philosopher Ortega y Gasset

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno

We were warned that this was coming, and invited to look through the books flagged for removal, with a chance to save the ones we wanted to keep. Early last month I had some extra time after spending the morning working on P&T files downstairs in the library and thought I’d go through the PQ stacks, expecting to find a few dozen tagged. When I came upon this I was completely overwhelmed! I saved what I could in the thirty minutes or so that I had to work on it, feeling sort of like the old beachcomber in that over-used story of the starfish: the one who comes upon hundreds of stranded starfish and begins throwing them back in the sea, even though there is no way he can save them all before they die in the hot sun. I saved what I could, mostly important literary histories, which I had come to first. But I only got to a few of the shelves, and there were literally hundreds more books that I couldn’t go through. When I spoke to our humanities librarian, who in turn spoke with the head librarian, we were given more time to be able to go through the stacks. I intended to get back, but it has been an incredibly busy semester, so yesterday was the first time I’ve been able to return. I was overwhelmed by the rows and rows of books with little slips of paper flagging them for removal. The sight of them inspired a feeling of panic, of helplessness, of incredulity. The only thing I could do was to start snapping pictures, to try to convey that feeling to others, and to ask some important questions of myself, and of our collective commitment to (paraphrasing Robert Darnton and others) the “future of books.”

Some of my reaction to this purging is connected to my own nostalgic connection to the materiality of books, and of libraries as spaces. I have extremely fond memories of graduate school, navegating the labyrinthine stacks of Alderman library at the University of Virginia, perusing the stacks for books, reading their spines, opening their covers,leafing through their contents, and finding gems I hadn’t expected.

Alderman Stacks 1993, photo by  Elfpvke; flickr.com

Alderman Stacks 1993, photo by Elfpvke; flickr.com

It wasn’t unlike the experience Jorge Luis Borges describes in his short story “La Biblioteca de Babel” (The Library of Babel), in which a library of endlessly connected hexagonal rooms filled with shelves of books, contains infinite knowledge:

“When it was announced that the Library contained all books, the first reaction was unbounded joy. All men felt themselves possessors on an intact and secret treasure. There was no personal problem, no world problem whose eloquent solution did not exist—somewhere in the hexagon. The universe was justified; the universe became congruent with the unlimited width and breadth of humankind’s hope.” (115)

Yet Borges’ library held many contradictions and problems. The allusion to the Biblical tower of Babel is underscored in the problem of unknown languages in the library, in the “impenetrable books…in ancient or far distant languages” (114). There also exists in Borges’ library an impulse to purge the unwanted, unused, unneeded, imperfect books::

Others, going about it in the opposite way, thought the first thing to do was to eliminate all the worthless books. They would invade all the hexagons, show credentials that were not always false, leaf disgustedly through a volume, and condemn entire walls of books. (116)

I’ve been a great advocate of new technologies in recent years. I firmly believe that endeavors like Google Books, Hathitrust, the Digital Public Libarary of AmericaCervantes Virtual, and other virtual library collections have had the net effect of democratizing knowledge—of making information widely available to people all over the world who otherwise would not have had access to that information. In the words of Robert Darnton:

“Yes, we must digitize. But more important, we must democratize. We must open access to our cultural heritage. How? By rewriting the rules of the game, by subordinating private interests to the public good, and by taking inspiration from the early republic in order to create a Digital Republic of Learning (“Google and the Future of Books,” New York Review of Books, Feb 12, 2009)

As a faculty member in a small public liberal arts university with a relatively small library and travel budget, I’ve benefitted from access to these digital collections in my own research and teaching. But I never dreamed that easy access to digitized material might mean that the printed material we already own would disappear from my university library’s shelves. The fact that these important books haven’t been checked out in years I think is reflective of two things: 1) easy access to some of the same materials in digitized format, and 2) curricular changes–for example we no longer teach Portuguese, and there has been a change in focus in my department’s course offerings away from Spanish peninsular literature toward Latin American literature. As a result of both factors, there is less (or even no) interest or practical use for many of these books. To be honest, when writing this blog post, I myself did not march to the library to peruse the shelves. Instead, I consulted, from the convenience of my own living room late at night, the internet. I too am part of the problem.

But still, I can’t sit on the sidelines and let all those books disappear from my university’s library without making an argument for their importance–not only to me, but to our students and our institution. In Borges, the library is a symbol of his conception of the universe and of all human knowledge. Our library is both a practical space where students and faculty research and study, but just as important to me, it is also a symbol of the broad knowledge we seek for ourselves and our students as an institution of liberal learning.  Purging the shelves of those books may make room for other things (and I am unclear what will replace these missing volumes), but will the future of our library collections at institutions like mine, symbolize a conception of the liberal arts is not very liberal at all?

I can’t finish this essay without a reference to Don Quixote, coincidentally also flagged for removal from my library’s shelves. In chapters six and seven of the first volume, Don Quixote has come home from his first set of adventures, injured and delirious. As he sleeps, his friends decide the best thing for him would be to get rid of his collection of books of chivalry. After some deliberations, they burn all the books and wall up the entrance to his library. When Don Quixote awakes, the first thing he does is to look for his books:

the first thing he did was to go and look at his books, and not finding the room where he had left it, he wandered from side to side looking for it. He came to the place where the door used to be, and tried it with his hands, and turned and twisted his eyes in every direction without saying a word; but after a good while he asked his housekeeper whereabouts was the room that held his books.

The housekeeper, who had been already well instructed in what she was to answer, said, “What room or what nothing is it that your worship is looking for? There are neither room nor books in this house now, for the devil himself has carried all away.” (Chapter VI)

Will we, as professors, scholars, readers, find ourselves also wondering what happened to our beloved books and library??

Illustration by Gustave Doré in John Ormsby translation of Don Quixote, republished by University of Adelaide

Illustration by Gustave Doré, from Chapter VI o Don Quixote, translated by John Ormsby and republished by University of Adelaide

Works Cited:

Borges, Jorge Luis. “The Library of Babel.” Collected Fictions. Trans. Andrew Hurley. New York: Viking, 1998. 112-118.

Cervantes, Miguel de. Don Quixote. Trans. John Ormsby. University of Adelaide, 2013. ebooks@adelaide. Accessed November 14, 2013.

Darnton, Robert. The Case for Books. New York: Public Affairs, 2009.

—. “Google and the Future of Books,” New York Review of Books, Feb 12, 2009. Accessed November 14, 2013.

Elfpvke (flickr.com user). Photograph of Alderman Stacks,1993. Accessed November 14, 2013.

Concepción Arenal’s La Voz de la Caridad (1870-1884) Through the Lens of a Database?

This is the paper I recently delivered to the Asociación Internacional de Literatura y Cultura Femenina Hispánica XXIII Congreso Annual, held at The Claremont Colleges, October 10, 2013 (by the way, a lovely setting and very wonderful conference!!) It details some of the work I’ve done with my undergraduate research teams on a database of a nineteenth-century publication on charity. We hope to make the database (along with the entire website it lives on) live by the end of this year, but for now, here’s a “sneak peak” into our work!

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I know it is cliché to begin a conference paper with “this paper is a work in progress”. Of course it is, you might be saying, that’s what conference presentations often are!  But perhaps I am justified in making this statement not as a disclaimer, but rather as a focus of the talk itself. Today I will detail the ongoing progress that I and three undergraduate research teams have made on a Digital Humanities project on the subject of women’s charity in Spain. In particular I will be highlighting our work on a database cataloging Concepción Arenal’s La Voz de la Caridad. I’ll finish with some preliminary findings that I think will begin to reveal a fuller picture of Arenal’s work as a journalist and social activist.

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In Fall 2010 I decided that I wanted to involve undergraduates in my research on women and charity in Spain. Undergraduate research has been a big topic at my university—a small public liberal arts institution in Fredericksburg, Virginia—as indeed it has become a trend across the country.  We had recently added experiential learning as a general education requirement, and created a topics course number URES 197, which was intended to involve first or second-year students in the research of a professor.  Of course it was mostly students from the natural and social sciences who enrolled in this course at the beginning. But a few of my colleagues in the humanities had begun to work with research students and I was inspired to take the plunge and involve students in my own work on women and charity in Spain. In spring 2011 I gathered my first group of 4 sophomore students. We worked as a group during the semester to prepare us for a 10-day trip to Madrid in May, to collect data in the Biblioteca Nacional. That group continued its work the next fall beginning the database in question today.  The next year I continued work on the project with another group of two freshman and two sophomores from spring 2012 through fall 2013, with another trip to Madrid in between.   I am now leading what I think will be my last team, which is editing and putting the finishing touches on our work.

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Women and Charity in Spain 1787-1941, is a Digital Humanities project that traces the evolution of the concept of Spanish women’s charity to reveal the ways that women, beginning with the late Enlightenment period and extending through the post-civil war era, utilized the idea of feminine charity in their actions and words to assert themselves politically, economically and socially.  Our thesis is that beginning with the Enlightenment, both conservative and progressive women saw charity (and the related issues of benevolence, beneficence, philanthropy and social action) as an area where women could contribute meaningfully to society, the economy, and the political direction of Spain. It is a Digital Humanities project (DH), which is more than a website, although that is part of it. Digital Humanities, which began as “Humanities Computing” until the NEH settled on Digital Humanities as the name for its office supporting such projects, is a branch of the humanities that uses digital tools to advance humanistic study in new ways. This includes collecting and archiving images and texts of cultural and historical significance, as well as creating and mining data sets related to humanistic study.[1] Our project is primarily an exhibition of digitized objects and organized in a way so as to show the connections, divergences, and evolution of ideas in various expressions of women’s charity—from the 18th century’s Junta de Damas of the Royal Economic Society of Madrid who emphasized education and economic development, to the 19th-century’s Concepción Arenal for whom charity was synonymous with social justice, and ending with the Sección Femenina de la Falange, whose conception of charity advanced Franco’s nationalistic agenda.  Among these objects are several periodical publications that had not been previously digitized, but whose complete digitization would have been too large an undertaking for our small team and my practically non-existent budget.  We decided, however, that since there was also not a detailed table of contents available for these journals, we would try to catalog the issues, in an attempt to see what was there, and to provide that information for others.

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We began with Concepción Arenal’s La Voz de la Caridad published in Madrid from 1870-1884. Arenal is well known among US scholars as an early Spanish feminist. Her books La mujer del porvenir (1869) and La mujer en su casa (1883) set out her ideas about women’s education and women’s ability to work. Roberta Johnson called Arenal’s Mujer del porvenir a book with “a sustained resonance in the growth of consciousness about women’s condition in Spain” (18).and Lou Charnon Deustch finds that her lasting influence is in “ her general call for women to demand a better education and assume a greater role in solving social problems “(214). In Spain she is especially remembered for her work as a social activist. María Telo Nuñez says of Arenal “Iluminó los más oscuros rincones donde solapadamente se escondían la injusticia, la pobreza, la violencia, la tiranía, la discriminación, los privilegios de clase y de género, denunciando muy especialmente la inhumana situación de los presos” (“Illuminated the darkest corners where poverty, violence, tyranny, discrimination, and the priviledges of class and gender were insidiously hidden, especially denouncing the inhumane situation of prisoners” 12), These were qualities especially admired by feminist leaders of the Spain’s progressive Segunda República such as Victoria Kent[2]. Arenal’s life’s work was dedicated to speaking out in print and in action against injustices she saw on the streets, in the poor houses, in the classroom, in prisons, and on the battlefield. She famously dressed as a man in attempt to gain a university education, and later married a like-minded journalist, Fernando García Carrasco, who died in 1857. Her first publication was a long treatise “La Beneficencia, la filantropia y la caridad.” It had been submitted to the Academia de Ciencias Morales y Políticas under her young son’s name in 1860, and was awarded the prize for best essay and subsequently published under her own name in 1861. She held various government and organizational positions, including visitadora and inspectora of women’s prisons (1865, 1868), and Secretary General of the Spanish Red Cross (1871) [3]. So when she began her collaboration with La Voz de la Caridad in 1870, her career as an author and activist was well established.

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La Voz de la Caridad  began with its first issue on March 15, 1870. It was published bi-monthly and continuously through February 1884. The only copies of the journal catalogued in World Cat are held by the Universitat de Barcelona, the Biblioteca de Catalunya, the Universidad de Salamanca, the Universidad de Deusto in Bilbao, and the Biblioteca Nacional in Madrid. The latter has the most complete set, with all issues from its first through the June 15, 1883 issue.  Knowing this, our group set out for 10 days in Madrid, supported in part with funds from our dean, to see how much of it we could cover.

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We started very low tech with pen and paper. We were able to be seated together in the large reader’s room in the Sala de Prensas y Revistas. A bound paper copy was available for consultation and so each of the four students and I checked out a volume of issues at a time, and began copying everything down—title, author, page numbers, issue, date, and some keywords identifying the topic and nature of the items. Our work was interesting and we learned so much about the issues and influential events and people of the times. We even found some things we were not expecting—which is what makes research so exciting! In the first volume we consulted, we found our own town–Fredericksburg, Virginia–mentioned by Concepción Arenal in an article on “Caridad en la Guerra,” (“Charity in War”) in which she advocates for the Red Cross and better care of the wounded in the Franco-Prussian war, reporting on the success of efforts in the US Civil War seven years earlier (making us wonder if the story had been reported accurately or if things were even worse on European battlefields, knowing the rough conditions for the wounded in the battle of Fredericksburg!). In a week of hard work, we were able to get through all the volumes of issues held by the Biblioteca Nacional except the last, and returned to Fredericksburg in the fall to figure out what to do with all this information. We started by entering in all our hand written notes into a Google Docs spreadsheet.

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Our technology specialists Tim Owens and Martha Burtis at UMW’s Division of Teaching and Learning Technologies were able to download the data from our spreadsheet into WordPress and create what was essentially a post for all the 1300 + entries, linking them together so that they could be searchable by the title, the genre (poem, essay, etc), the database tags we assigned to each item, or the author. I was able to finish collecting information on the last volume of issues held at the BNE the next year during the team’s second trip to Madrid.

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In all we collected 1372 entries, which represented the work of 143 separate authors, in ten different genres (e.g. letters, poems, essays, news articles), and identified by 281 keywords or tags.  Concepción Arenal’s contribution to this journal certainly looms large in any assessment of it. She was one of its founders, and its editor and director for part of its existence. She was its single largest contributor throughout the 14 years of publication, and she was also one of many, collaborating in a journalistic endeavor that sought to bring news, information, opinion, and creative pieces together, united by the topic of charity and benevolence.  In the remaining few slides I’d like share a few things we’ve learned from the data we collected about Arenal and her contributions to La Voz de la Caridad.

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A look at the numbers of contributions by author shows that Concepción Arenal is by far the most frequent contributor, followed by her co-editor in the early years of the magazine, Antonio Guerola. “No author”—a designation given to such items as announcements, subscription and donation lists , and news reported from other sources—is third.. An author referred to as Fausto was the fourth largest contributor, publishing various essays in the early 1880s.

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Still, viewed in the larger context of all contributions, Arenal’s was about 20% of all the contents of the journal’s 14 year history.

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Another interesting view of the journal is the number of women who contributed their voices. Again, Concepción Arenal, with her 277 entries, far outpaced the rest, with only 36 items designated to other women authors. Together they made up about 23% of all contributions—far from an equal representation, but hardly token participants either.

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Arenal’s contributions represented 77% of women’s participation. The second most published woman was Emilia Mijares, a poet from Oviedo who published her work in La Voz de la Caridad, as well as in Revista de Asturias, and La Ilustración Gallega y Asturiana (Enciclopedia de Oviedo). She was followed by Micaela de Silva y Collás, another Asturian writer who contributed various essays, many religious in nature. Among the more famous women contributors were Gertrudis Gómez de Avellaneda, who wrote a letter to the editors in 1871, and Fernán Caballero (pen name for Cecilia Bohl de Faber), who contributed a piece in 1875 called “Los tres amigos” (“Three Friends”).

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The last graph traces Concepción Arenal’s participation over the 13 years for which I have data. Her highest number of contributions were in the early years, peaking in 1873 with 51 contributions, while she did not contribute at all in 1877 and only once in 1879. These low points coincided with illness, and with periods that she was living in Gijón in the northern province of Asturias. However, although editorial duties passed on to others, she continued to be a regular contributor throughout the journal’s existence.

While there is much left to learn about La Voz de la Caridad and Concepción Arenal’s participation in it, a brief look at the contents in our database reveals a new perspective on Arenal as a journalist, collaborator, and leader in a periodical that sought to enrich and inform its readers about charity in all its social and humanitarian implications. La Voz de la Caridad is yet further proof of Concepción Arenal as exceptional thinker and leader of her time, and is one of the many reasons she has been remembered and honored by the generations that followed.

NOTES:

[1] The collection of essays Debates in the Digital Humanities (Ed. Matthew Gold) detail the history of DH and current issues around its practice.

[2] See Telo Nuñez on Arenal’s influence in Kent.

[3] See María Campo Alange’s chronology of Arenal’s life and works, pp375-393.

WORKS CITED:

Campos Alange, María. Concepción Arenal (1820-1893). Estudio biográfico documental. Madrid: Revista de Occidente, 1973.

Charnon-Deutsch, Lou. “Concepción Arenal and the Nineteenth-Century Debates about Women’s Sphere and Education.” Recovering Spain’s Feminist Tradition. Ed. Lisa Vollendorf. New York: Modern Language Association, 2001. 198-216.

Johnson, Roberta. Gender and Nation in the Spanish Realist Novel. Nashville: Vanderbilt UP, 2003.

Enciclopedia de Oviedo “Emilia Mijares del Real. http://el.tesorodeoviedo.eshttp://el.tesorodeoviedo.es . Consulted Oct 9. 2013.

Gold, Matthew K, Ed. Debates in the Digital Humanities. Minneapolis: U Minnesota P, 2012.

Mujeres asturianas destacadas, Base de datos. “ Micaela de Silva y Collás.” Oviedo: Instituto Asturiano de la Mujer. http://institutoasturianodelamujer.com/iam/wp-content/uploads/2010/08/MUJERES-ASTURIANAS-DESTACADAS-Base-de-datos_.pdf  Consulted Oct 9, 2013.

Telo Nuñez, María. Concepción Arenal y Victoria Kent: Las Prisiones: Vida y Obra. Madrid: Instituto de la Mujer, 1995.