La investigación digital cruza fronteras con la Sociedad Ibero-Americana para Estudios del Siglo XVIII.

Recientemente fui a la reunión anual de la Sociedad Americana para Estudios del Siglo Diecicho (ASECS), que ocurrió en Williambsburg (Virginia) el 19 al 22 de marzo de 2014. Me encanta los congresos de ASECS, principalmente porque allí también se reunen mis colegas de la Sociedad Ibero-Americana para Estudios del Siglo Dieciocho (IASECS), un grupo de profesores en varias instituciones estadounidenses,  pequeño (de unos 30 miembros) pero muy activo. Somos dieciochistas especialistas en la literatura, la historia, el arte, y la música de España y Latinoamérica.  Organizamos 4 o 5 sesiones durante ASECS cada año, y durante los dós últimos años hemos organizado una mesa redonda internacional por medio de video-conferencia en la que hemos podido conversar con nuestros colegas en España y Latinoamérica sobre asuntos relacionados a las humanidades digitales. En esta entrada quiero resumir las dos sesiones (la de 2013 y de 2014) y luego dar algunas posibles direcciones futuras.

Organicé el primer panel en 2013 para la reunion de ASECS en Cleveland, con la idea de compartir algunas actividades y proyectos digitales ocurriendo en EEUU y España, y buscar nuevas maneras de colaboración, a pesar de la reciente crisis económica. El primer panel se tituló “Enriching Ibero-American Eighteenth-Century Studies in Times of Austerity.” Participaron Jesús Astigarraga (Universidad de Zaragoza) , Helena Establier Pérez (Universidad de Alicante), Kevin Sedeño (University of Kentucky), Karen Stolley (Emory University) and yo. Rebecca Haidt de Ohio State University dirigió la discusión. Mientras los participantes estadounidenses apuntaron unas cuestiones interesantes para nuestro campo del siglo XVIII, (aquí tenéis mi contribución), fueron nuestros colegas internacionales los que veradaderamente dieron vida a la conversación. Jesús habló de su participación en un proyecto digital internacional, coordinado por la European University Institute y la Universidad de Paris-8, que va a ser un diccionario internacional de traductores del siglo dieciocho. Helena editó el portal sobre la dramaturga dieciochesca María Rosa Gálvez en la Biblioteca Cervantes Virtual. Kevin, un estudiante colombiano en el programa doctoral de Kentucky, habló de los recursos digitales en la Biblioteca Nacional de Colombia. Creo que parte del éxito de la sesión fue que pudimos hablar con distintas voces que probablemente nunca podrían participar en persona de otra manera, por cuestiones económicas. Pero además, fue bonito conocer a nuestros colegas internacionales en sus oficinas, o incluso en sus casas— lo cual creó un ambiente más amigable y relajado.

Este espíritu de amistad y cooperación contiuó el segundo año con el panel “Estado de la cuestión: el mundo digital y la enseñanza en un clima de escacez financier, “ esta vez organizada y dirigida por Renee Gutiérrez de Longwood University. Nos enfocamos más en Latinoamérica este año, con la participación de José Antonio Amaya y Camilo Andrés Páez Jaramillo (más el resto de su equipo investigador) de la Biblioteca Nacional de Colombia, y de Janeth Vargas Castillo de la Biblioteca Nacional del Perú. También invitamos a Laura Mandell, de Texas A & M University—profesora de literature inglesa, directora de la Intiative for Digital Humanities, Media and Culture de su universidad y directora de Eighteenth-Century Connect, un portal de investigación digital sobre el siglo XVIII. Puesto que Laura no hablaba español, ni tampoco los participante en Colombia y Perú hablaban inglés, Renee consiguió a dos alumnos graduados del programa de interpretación de Wake Forest University para proveer traducción simultánea. ¡Fue otra sesión fabulosa! Los colegas José Antonio y Camilo Andrés de Colombia hablaron de un archivo digital de la coleccion de José Celestino Mutis a punto de publicarse. Janeth nos demostró los recursos en la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Nacional de Perú, mientras que Laura nos mostró el proyecto de Texas A&M, The Cervantes Project, un temprano proyecto de humanidades digitales que estableció en parte la dirección para futuros proyectos semejantes, pero que también ha sufrido de unos cambios en la tecnología con los años. Laura usó este ejemplo para animarnos a usar TEI (Text Encoding Initiative) en nuestras ediciones digitales para evitar tales consecuencias.

El éxito de los dos paneles ha sido tanto que queremos seguir con ellos en futuros congresos. En 2015 la reunion de ASECS será en Los Angeles. Queremos organizar otra sesión “a lo digital”, pero esta vez dejando atrás las ideas de “austeridad” o “escasez” para, en cambio, abrazar toda la riqueza del medio digital. Voy a estar en el Segundo Encuentro Humanistas Digitales en México este mayo, presentando un poster sobre un pequeño proyecto digital mío. Espero conocer a otros dieciochistas en la reunión y explorer la posibilidad de nuevas colaboraciones con nuestro pequeño pero muy entusiasta grupo de IASECS.

Pelucas 1

Las famosas pelucas de IASECS

Pelucas 2

Así vamos a las reuniones oficiales de IASECS– pelucas decoradas según el lugar del congreso.

 

El siglo 18 @ el 21 ASECS Cleveland 2013

Abajo hay una versión de la intervención que he preparado para la mesa redonda “Enriching Ibero-Amercan Studies in Times of Austerty” en la reunión de la American Society for Eighteenth-Century Studies, Cleveland, el 5 de abril de 2013.

 El Siglo 18 @ el 21: Inseguridades, desafíos y oportunidades

 Nosotros, como investigadores y profesores del siglo 21, estamos presentados con las oportunidades y los desafíos de un mundo cada vez más globalizado, más interconectado, pero con cada vez menos fondos para el avance del conocimiento, especialmente en las humanidades.  En mi breve intervención hoy, quiero demostrar algunos puntos de contacto entre nuestra edad y la de nuestros queridos hombres y mujeres ilustrados.  Luego, voy a examinar algunos cambios tecnológicos en las bibliotecas y colecciones digitales, y cómo nos han afectado (por bien y por mal) en los estudios iberoamericanos, y por último quisiera sugerir un camino hacia más cooperación y más colaboración en el futuro.

En una sesión  sobre las humanidades digitales en la reunión de ASECS en Vancouver en 2011, comparé los “avances” de nuestra época tecnológica a los del dieciocho. Por ejemplo, ¿no es fácil ver a Jovellanos, con su gran correspondencia y su frecuente publicación de artículos de prensa, como bloguista?

Jovellanos bloguista

¿Habría participado Feijoo en Wikipedia?

Feijoo wikipedia

¿O Goya, con sus enigmáticos caprichos en los que juega con la imagen y la palabra, en Twitter, donde en 140 caracteres podría inspirarnos a cuestionar nuestra sociedad moderna?

Goya Twitter

Tal vez estas asociaciones entre nuestros admirados ilustrados y las nuevas formas de “medios sociales” nos parezcan absurdas, pero mi punto es que nosotros, como los pensadores del 18, estamos ante un mundo de mucha promesa y de algunos peligros.  Los avances tecnológicos han creado un nuevo, y muchas veces emocionante, ambiente para nuestro estudio del 18, pero no sin sus problemas.  En su libro de 2011, The Googlization of Everything and Why We Should Worry (U California Press), Siva Vaidhyanathan nos precauciona sobre los riesgos para el futuro del conocimiento humano de una fe ciega en las compañías privadas como Google. Vaidhyanathan habla del impacto del inmenso proyecto de Google Books, y de como muchos lo han aceptado porque creen en “the potential of digital culture—when properly supported by a benevolent force such as Google—to transform, extend, and democratize knowledge” (152). Vaidhyanathan apunta todas las implicaciones, buenas y malas, del proyecto de Google Books, que no puedo desarrollar aquí.

Tengo que confesar que Google Books ha sido revolucionario en mi propio trabajo—textos que antes solo pude acceder con un viaje a España, ahora puedo ver desde mi despacho en Virginia.  Google ha participado con dos bibliotecas en España—la Complutense en Madrid (que tiene la segunda colección de libros en España, detrás de la Biblioteca Nacional), y la Biblioteca de Catalunya.  No hay ninguna biblioteca latinoamericana representada en su lista de 21 bibliotecas, que son principalmente de universidades estadounidenses, con algunas de Europa, y una en Japón. Pero Google no es la única compañía privada que ha digitalizado las colecciones de importantes bibliotecas. Gale con sus varias colecciones digitales impresionantes, ofrece suscripciones a sus colecciones de textos extraídos de la British Library,  Library of Congress,  National Archives, Harvard, Oxford y Yale.  Sin embargo, el precio de suscripción es altísimo, e imposible para una institución pequeña, o para un individuo, y aunque las colecciones tienen algunos textos de España y Latinoamérica, principalmente tiene textos en inglés.  En España hay varias otras colecciones digitales—notablemente gratis y abiertas a todos, como la Biblioteca Digital Hispánica y la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional, y la ya mencionada Biblioteca Virtual Cervantes (creada por la Universidad de Alicante). Estas colecciones en España fueron creadas con fondos públicos que ya casi no existen, y el futuro de ellas es inseguro, por lo menos.

Si al nivel institucional el futuro del avance de las humanidades está en duda, ¿hay algo que podemos, que debemos hacer nosotros como académicos para avanzar, para “enriquecer” los estudios del dieciocho en este mundo inestable, de presupuestos cada vez más pequeños, de recortes y aun eliminación de programas que antes apoyaban nuestro trabajo?  Para los especialistas en Gran Bretaña y Estados Unidos, hay grupos como Eighteenth Century Connect, que reúne varios proyectos digitales de universidades e individuos, y que está dedicado al acceso abierto y gratis.  Mi universidad, una pequeña institución pública de artes liberales, ha inaugurado una nueva iniciativa—UMW Domains. Hemos formado grupos de profesores para explorar  los desafíos y posibilidades de ser un académico “digital”, y algunos de nosotros nos hemos comprometido a cultivar nuestra participación profesional en los medios sociales.   El libro que nos ha guiado en nuestra exploración The Digital Scholar por Martin Weller (Bloomsbury Academic, 2011) describe un nuevo tipo de académico que es abierto, conectado, y colaborativo. Y son estas cualidades las que yo quiero cultivar en mi propio trabajo.  Actualmente estoy trabajando en un proyecto digital, una exhibición de textos e imágenes que traza la caridad femenina en España desde la Junta de Damas hasta la Sección femenina de la falange. Estoy compilando y organizando el material del proyecto con la ayuda de un “equipo” de alumnos subgraduados, que es una énfasis especial en mi institución. Una cosa que hemos hecho, en el contexto del 19, pero que creo que se podría repetir con textos semejantes en el siglo XVIII, es crear una base de datos catalogando los artículos publicados en la revista bisemanal La Voz de la Caridad de Concepción Arenal.  ¿No sería útil tener una base de datos del contenido del Memorial literario, por ejemplo, asequible en Google books, pero sin organización ninguna?

Los hombres y mujeres del siglo XVIII enfrentaron muchos desafíos y cambios, igual que nosotros, y aprovecharon las nuevas tecnologías con optimismo y fervor.  Es mi esperanza que hagamos lo mismo nosotros, y que seamos todos más abiertos, conectados y colaborativos para confrontar juntos los obstáculos que nos presentan hoy, para poder enriquecer nuestro trabajo colectivo en el futuro.