¡Intelijencia1, dame
el nombre exacto de las cosas!
…Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
Juan Ramón Jiménez, Eternidades, 1918

Suelo usar este poema de Juan Ramón Jiménez al principio de un curso de escritura avanzada en español, Spanish 413. Lo uso porque creo que Juan Ramón expresa perfectamente los objetivos de un buen escritor. Un escritor busca palabras, buenas palabras, las palabras perfectas para conectarse con sus lectores. Y aunque mis alumnos (¡ni yo tampoco!) no hayan llegado al mismo nivel que el gran Juan Ramón Jiménez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, sí podemos compartir con él este mismo anhelo de inspiración y de claridad en cómo nos expresamos en palabras.
Mis alumnos son, por lo general, muy buenos. Están todavía desarrollando sus habilidades de expresarse por escrito, y mejorando su manejo del español, que para algunos es un segundo idioma, mientras que para otros es su idioma materno que hablan más que escriben. Pero llegan a mi clase con una identidad, una voz, y quiero ayudarles a expresar esa voz auténticamente.
La última vez que di este curso fue en la primavera de 2022. Mucho ha cambiado en los últimos tres años, y esta vez, preparando para la primera semana de clase en enero, la exclamación que abre el poema–“Intelijencia dame”–me llamó la atención de una manera distinta. Ya no estamos en los tiempos del gran poeta, con su idea de la búsqueda de una “poesía pura.” Hoy en vez de una “intelijencia” juanramoniana casi divina que nos da epifánicamente “el nombre de las cosas,” tenemos otro ente etéreo dándonos palabras: el internet y la inteligencia artificial.
No soy la primera persona en conectar este poema de Jiménez con el nuevo mundo de la inteligencia artificial. En 2019, tres años antes del anuncio del nuevo chatbot de inteligencia artificial generativa ChatGPT por OpenAI que salió a finales del 2022, Profesor de Innovación y Tecnología Javier Busquets escribió un ensayo que cuestiona la IA, utilizando el poema como punto de partida para considerar la diferencia entre los patrones (algo que la inteligencia humana y artificial tienen en común) y los propósitos (que para Busquets, solo puede ser producto de la inteligencia humana). Concluye:
Los seres humanos tenemos una actividad autónoma, y no solo como respuesta adaptativa a unos estímulos. La poesía es un ejemplo. La búsqueda de propósito y de sentido es otra muestra de ello. El propósito es fruto del deseo, de la creatividad y de la libertad. Los seres humanos aprendemos no solo detectando patrones, sino también cambiando nuestra perspectiva acerca de las cosas («la cosa misma, creada por el alma nuevamente»).
En 2023, poeta Enrique García-Máiquez también usó el poema de Juan Ramón para dirigirse a cuestiones sobre la inteligencia humana, específicamente si IA puede crear poesía:
La inteligencia artificial podrá dar el nombre exacto y suyo material de las cosas, pero jamás el nombre exacto del poeta ni tampoco el de sí misma. Esto es importante: la inteligencia artificial usufructuará las palabras, pero no tendrá el título de propiedad que sólo puede inscribirse en el alma. ¿La prueba? Lo mismo usará unas que otras. Jamás tendrá voz propia. De hecho, su virtualidad es escribir cualquier cosa e imitar a cualquiera.
Más tarde, García-Máiquez habla del error, y la diferencia entre un error para una máquina y una persona:
Otro elemento esencial de lo auténtico es el error. Sin embargo, en la inteligencia artificial, cuando lo hay, es un fallo fastidioso, mientras que en un poema humano puede ser tan expresivo que se convierta en lo mejor del poema, o en un valor estético más o, al menos, en un testimonio de ese destino transparentado. Véase este dístico: «Mi casa es estupenda:/ más alegre que una fiesta». No vale mucho. Avergonzaría a cualquier inteligencia artificial. Pero, como lo escribió mi hijo Enrique con 10 años, hay que andarse con mucho ojo.
Creo que esto es lo que espero que mis alumnos aprendan de mi clase: que su voz, que su expresión individual motivada por su propia alma humana, sea la cosa misma. Sí, van a cometer errores. Siempre pueden mejorar su manera de expresarse. Deben recurrir a las herramientas apropiadas, que cada vez más van a incluir algún tipo de inteligencia artificial. Pero nunca deberían abandonar la búsqueda de la palabra perfecta para relacionarse por escrito con otros seres humanos: el nombre exacto, y tuyo, y suyo, y mío, de las cosas!
Fuentes citadas:
Busquets, Javier. “Por qué la Inteligencia no puede ser Artificial (2): Propósito y Patrones.” Expansión. 9 abril de 2019. https://www.expansion.com/blogs/sociedad-empresa-digital/2019/09/04/por-que-la-inteligencia-no-puede-ser.html
García-Máiquez, Enrique. “Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas.” Centinela: la revista de la nueva contracultura. 30 enero de 2023. https://revistacentinela.es/intelijencia-dame-el-nombre-exacto-de-las-cosas/
Jiménez, Juan Ramon. “Intelijencia, dame” Eternidades. 68 (1918) en Antología de textos juanramonianos. Ed. Javier Blasco. Cervantes virtual, 2008. https://www.cervantesvirtual.com/portales/juan_ramon_jimenez/obra-visor/antologia-de-textos-juanramonianos–0/html/53bf7529-f4f2-41fa-b1c4-02a49a739f54_3.html#I_101_
—. «Mis ideas ortográficas.» Universidad (1953) en «Juan Ramón Jiménez ante la reforma del español actual.» Francisco Marcos Marín. Actas del Congreso Internacional Conmemorativo del Centenario de Juan Ramón Jiménez. Tomo II, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, Instituto de Estudios Onubenses, 1983, pp. 403-412. Cervantes Virtual.com. 2008.
- Juan Ramón escribió la palabra inteligencia con «j» a propósito, que representaba para él una simplificación de la ortografía y una mejor representación de la oralidad de la poesía, como explica en un artículto para la revista puertorriqueña La Universidad en 1953 «creo que se debe escribir como se habla, en ningún caso como se escribe.» Más abajo en esta entrada, vamos a hablar de la idea de «error» y la inteligencia (artificial y humana). Un chatbot IA generativa, «Claude» de Antropos, me apuntó, con una perspicacia sorprendente, que esta ortografía peculiar de JRJ era un ejemplo de cómo el poeta jugaba con error y autenticidad. Se puede ver más de mi experimento con la inteligencia artificial generativa en la próxima entrada «Perfeccionando la palabra: An AI Follow-Up» ↩︎